Segunda punción… Cuatro nuevas oportunidades

A dos días de mi segunda punción sigo bastante dolorida, apenas puedo andar del sofá al baño, del baño a la cama y poco más. Además sólo puedo estar tumbada o semi sentada porque los pinchazos son fuertes.

No me asusta el dolor, pero sí que algo pueda ir mal. Esta mañana me he pesado y he subido sólo 100 gramos, así que la temida hiper estimulación ovárica parece que no va a aparecer.

El resultado de la punción fueron diecisiete ovocitos de los cuales sólo ocho estaban maduros y han fecundado cuatro. Ayer lloré mucho al recibir la llamada de la embrióloga. La cara de mi marido también cambió al escuchar el resultado. Son cuatro grandes esperanzas que nos harán estar pegados al teléfono diariamente a ver como evolucionan. Ya sabéis como es esto: Lo cuentas a alguien que no ha pasado por ello y parece “fácil” pero no entienden todo lo que hay detrás.

No dejas de pensar, aunque intentas que no sea así, en los pinchazos, en la incertidumbre, en el miedo, en las ganas de que esto salga bien, en rendir en el trabajo, en ausentarte del mismo por el menor tiempo posible, en cómo multiplicarte para estar en todo, en aguantar el tipo cuando ves a alguien que está esperando a su bebé, en sonreir para que los demás no se preocupen, en seguir siendo la misma… Son tantas cosas y tantas cargas las que nos echamos encima que, añadiendo lo hormonadas que estamos, se sufre y mucho.

Por eso, porque estamos al límite en cada paso, necesitamos “parar” en algún momento, darnos cuenta lo fuerte que somos por aguantar todo el proceso, lo valiente que resultamos por luchar por lo que queremos a pesar del miedo, pero sobre todo, por el AMOR tan grande que tenemos dentro, que daríamos lo que fuera por conseguir nuestro sueño de ser mamás.

Gracias LUCHADORAS por estar ahí, mucho ánimo en todas las etapas de vuestros tratamientos y seguid luchando por vuestro sueño.

También quiero agradecerle a mi marido, mi amor, mi compañero, mi apoyo… Quien siempre está a mi lado para recordarme que este proceso es cosa de dos (a pesar de lo gruñona que he estado en este último mes) y quien me abraza tan fuerte que aunque, en broma le digo que un día me va a romper, en realidad consigue recomponerme.

Un beso enorme!

Clouds spelling out dream in the sky
Clouds spelling out dream in the sky

Mi primer tratamiento ICSI

¡Hola de nuevo!

A cada una de nosotras nos personalizan los tratamientos adaptándolos a nuestras necesidades, pero una cosa está clara: cuando te enfrentas por primera vez a una FIV o ICSI, se nos plantean muchas dudas sobre cómo será todo… ¿cuántas veces me tendré que pinchar? ¿cómo me sentiré? ¿cuánto cuesta la medicación? y un sin fín de innumerables preguntas a las que acabamos buscando respuestas.

El pasado mes de julio pasé por una ICSI y actualmente estoy medicándome para una segunda por lo que, para quien le pueda servir, en este blog voy a explicar todo el primer tratamiento.

Lo primero, contaros que tengo SOP y migrañas con aura, por este motivo nunca he podido tomar nada hormonal y mi marido astenooligozoospermia (bichitos vaguetes, escasos y un poco feillos)

En las dos clínicas que consultamos (IVI y Ruber) nos dieron la misma solución: ir directamente a ICSI, pero por mi hormona antimulleriana taaaaaaan elevada (17 ng/ml), tendrían que darme una dosis muy bajita.

Los días previos a la toma de decisión de a qué clínica íbamos a hacer el tratamiento estuve realmente nerviosa, pero en el momento que me bajó la regla y tuve que llamar para pedir la primera cita, lo tuve claro y “me relajé”

En esta primera consulta vieron que tenía 29 folículos en el ovario derecho y 31 en el izquierdo y la dosis que me mandaron fue de 112,5 de Menopur, cada día, a las 21:00 de la noche.

Como me gusta tener todo bajo control, le pedí a mi marido que me hiciese una tabla en excel (él disfruta haciendo cosas de estas) para ir apuntando la dosis, el lado en el que me tocaba pincharme, el peso (me preocupaba/preocupa en exceso sufrir una hiperestimulación) y comentarios sobre las revisiones y mis sensaciones físicas. Pongo una imagen por si también os sirve a vosotras:

tabla-icsi

El tratamiento transcurrió tranquilo, no tuve ninguna reacción a los medicamentos, ni ningún dolor de cabeza. Sólo en los días previos y posteriores a la punción me sentía hinchada y tenía molestias en los ovarios, pero eran totalmente soportables.

De la punción ni me enteré por la sedación y si lo pasé un poco “regular” fue en la transferencia que tuve que esperar media hora de más y con la vejiga tan llena me resultó desagradable que me apretaran con el ecógrafo tan fuerte, pero no fue dolor, sólo una sensación extraña que hizo que el momento no fuera tan idílico como me imaginaba.

Mi peor momento fue el día siguiente al resultado de la Beta (nuestro primer y espero que último negativo) donde tras suspender desde el día anterior todo el tratamiento hormonal, mi cuerpo necesitó desahogarse y no podía parar de llorar. Ese mismo día me bajó la regla y al día siguiente volví a sonreir y a pensar en positivo.

Ahora llevo dos semanas pinchándome Decapeptyl (esta vez han optado por un ciclo largo) y hoy me ha bajado la regla, así que el lunes tengo que acudir a consulta a ver qué dosis de menopur me mandan esta vez.

¿Vosotras qué tal lleváis los tratamientos?

Os dejo mi email por si queréis que explique el motivo de mi decisión por una de las dos clínicas que os he comentado o para cualquier otra cosa en la que os pueda ayudar o detallar: minuevomundo_2016@hotmail.com

¡Muchos besos LUCHADORAS!

Las agujas y yo… Ya somos (casi) amigas

jeringuilla

Nunca he sido amiga de las agujas (ni ellas de mi…) Soy de las que el corazón se le acelera y le entran ganas de salir corriendo con tal de evitar el pinchazo antes de un análisis.

Rara es la vez que me encuentran la vena (estoy segura que se esconde a propósito…) y casi siempre me acabo llevando pinchazos de regalo.

Y sí, lo confieso: aún no ha habido día que, a mis treinta y seis años, me haya enfrentado a un análisis yo solita… Así que imaginaros el pánico que me entró cuando el médico empezó a explicarme cómo debía inyectarme para empezar con el tratamiento de Fecundación in Vitro… Menos mal que nos apuntó las dosis y todo lo demás muy  detalladamente y que mi marido estaba prestando atención, porque a mi me entró una aprensión horrible que me impidió concentrarme.

Llegó el primer día y en si los pinchazos no resultaron ni mucho menos tan malos como me imaginaba. Eso sí: es mi marido quien me pincha mientras yo me aprieto la “chichota” de la tripa y giro mi cabeza para el lado contrario cual muñeca diabólica.

Y contaros que, a pesar de sufrir migrañas con aura y, por consiguiente, tener contraindicado cualquier tratamiento hormonal, no padecí ninguna durante el tiempo que me estuve inyectando. Actualmente me está sucediendo lo mismo: estoy haciendo un ciclo largo y llevo 10 días de pinchazos y lo mismo: ni rastro de un dolor de cabeza (¡y que siga así!)

¿Vosotras qué tal lleváis los pinchazos? ¿Sois capaces de hacerlo solas? ¿Qué protocolo estáis siguiendo?

Muchos besos LUCHADORAS!

El proyecto más importante: Ser mamá

En mi primera entrada voy a escribir sobre el proyecto más importante al que me estoy enfrentando.

Después de más de un año intentando quedarme embarazada, un año de parón por una enfermedad y un par de meses de estudios en dos clínicas de fertilidad, nos derivaron directamente a un tratamiento de Fecundación in Vitro.

Diagnosticada con Síndrome de Ovarios Poliquísticos sin posibilidad de tratamiento hormonal por tener migrañas con aura, tomamos la decisión de someternos al tratamiento.

Agujas, hormonas, quirófano, punción… miedo y nervios mezclados con la ilusión de luchar por este sueño.

Tendré miedos y temores… pero lo que más ganas tengo es de luchar, vencer y seguir adelante.

 

Mi Nuevo Mundo

A veces la vida te sorprende con cosas realmente excepcionales y también con algunas que, de poder elegir, preferiríamos no pasar por ellas.

Experiencias parecidas a segundas oportunidades donde, después de pelear contra ellas, encontramos una parte de nosotros mismos que no conocíamos.

A mis treinta y seis años me encuentro en uno de estos momentos: nuevos proyectos, nuevas ilusiones y renovadas ganas de sonreir a la vida. Esto es “Mi Nuevo Mundo”, un blog que lo conformarán experiencias, ilusiones, sentimientos… Un camino por recorrer juntos.

Bienvenid@s a un trocito de Mi Nuevo Mundo