Quien bien te quiere te hará llorar…

Hace mucho que no escribo. Antes, aunque no publicara, lo hacía para ordenar mis ideas, pero ahora a penas tengo tiempo.

Mi nuevo mundo ha cambiado desde que Lu nació. Tengo pendiente contaros mi parto, en el que hice toda la dilatación sin epidural pero al final me tuvieron que realizar cesárea. Me he propuesto escribir, al menos, tres veces en semana así que, en breve, detallaré todo.

Hoy me apetece hablar sobre un refrán. Uno que una persona muy importante en mi vida me ha dirigido hace unos días intentando motivarme a través de una crítica: “Quién bien te quiere te hará llorar”.

Esto no debería ser cierto nunca, pero lo es.

Y esta vez elijo no quedarme con ese tipo de palabras. A cambio, le diré que la admiro, que es la persona más fuerte que he conocido nunca y uno de los pilares más fuertes en los que me apoyo ante las dificultades.

Que veo sus ojeras, sus arrugas y su cansancio como el signo de lo mucho que lucha y pienso que ojalá pudiera aliviar la carga que pesan sobre ella.

Que para mi es preciosa por fuera y por dentro infinitamente más.

Que sé que, como todo lo que hace, va dirigido a que mejore, pero que debe aceptar que lo que le gustaría quizás no sea válido para mi. Y menos en este momento.

En vez de señalar que mi aspecto físico ya no es el mismo desde que di a luz, que no me cuido como antes, que debería hacer ejercicio, arreglarme… ¿por qué no me dices un simple: “sólo es una racha y lo estás haciendo bien”? Quizás así sólo tendría las ojeras producidas por la falta de sueño y no se sumarían las de haber estado llorado por recordarme, en esta etapa de mi vida, que me cuesta seguir el mismo ritmo.

Me he convertido en mamá pero sigo siendo la misma, con las inquietudes y sueños de siempre. Tan sólo necesito adaptarme a esta nueva y maravillosa etapa de mi vida. Ahora no existe otra prioridad que tener tiempo para seguir dando de mamar a demanda y criar, junto a mi marido, a nuestra pequeña.

A pesar de todo, en este momento es lo que me hace inmensamente feliz.